Carlos Morales | Barcelona | 13.12.2025 | 13:11 hrs. 

Análisis astrológico:

Karl Marx:
el revolucionario plutoniano

Karl Marx

Karl Marx fue un conocido e influyente teórico político y económico, además de filósofo alemán del siglo XIX. Nació el 05.05.1818, a las dos de la madrugada, en Tréveris, Prusia. Es conocido por ser el coautor del "Manifiesto Comunista", junto a su fiel amigo con Friedrich Engels, y por desarrollar la teoría del materialismo histórico y el comunismo científico, expuestos en un amplio tratado conocido como "El capital: crítica de la economía política". Su pensamiento revolucionario y sus escritos influyeron significativamente en la política y la economía de su época y de décadas posteriores, sentando las bases de numerosos movimientos sociales y políticos que cambiaron de manera disruptiva la historia de muchos países del mundo.


El filósofo alemán nació en el seno de una familia judía secular burguesa acomodada alemana, convertida al protestantismo. Su padre, Heinrich Marx, fue un abogado, ilustrado y de ideas liberales, mientras que su madre, Henriette Pressburg, procedía de una familia comerciante neerlandesa que se dedicó al cuidando de su familia. El matrimonio tuvo nueve hijos, donde algunos murieron durante la infancia, algo habitual en el siglo XIX. Karl fue el tercer hijo y el que acabaría dando proyección histórica y política al apellido familiar.


Estudió Derecho y Filosofía en la Universidad de Bonn y, posteriormente, en la Universidad de Berlín, donde se familiarizó con las ideas de filósofos como Georg Wilhelm Friedrich Hegel. Su interés por Hegel influyó profundamente en su pensamiento, aunque también desarrolló una crítica sustancial a las ideas hegelianas años después.


Marx se sintió atraído por la filosofía y la política desde temprana edad. Se convirtió en un crítico periodista y en un editor radical influyente, escribiendo para periódicos en Alemania y Francia. En estas publicaciones denunció las injusticias del sistema capitalista y defendió la necesidad de transformaciones sociales profundas. Su crítica al capitalismo lo convirtió en un objetivo de las autoridades, obligándolo a trasladarse continuamente en busca de un entorno donde pudiera expresar sus ideas con mayor libertad.


Karl Marx se casó en 1843 con Jenny von Westphalen, amiga de juventud que procedía de una importante familia aristocrática prusiana. El matrimonio estuvo marcado por el exilio, la precariedad económica y la presión política constante. Tuvieron siete hijos, pero solo tres hijas llegaron a la edad adulta: Jenny Caroline, Laura y Eleanor. La muerte temprana de varios hijos varones refleja las duras condiciones materiales en las que vivió la familia. 


Su esposa Jenny fue una figura central en la vida de Karl Marx, ya que dio apoyo intelectual y sustento económico a la familia, copió los manuscritos de su marido y soportó el exilio y la miseria sin abandonar nunca el compromiso político de Marx. Sus hijas, Jenny Caroline, la primogénita, Laura, la segunda, y Eleanor, la menor, crecieron en ese ambiente de lucha intelectual y militancia: las dos primeras se vincularon al socialismo europeo y Eleanor destacó como traductora, activista obrera y feminista. No fueron acompañantes pasivas, sino participantes activas de un proyecto político y vital que tuvo un enorme coste personal en sus respectivas vidas.


Debido a su prominente radicalismo político, Marx, junto a su mujer e hijos, vivió en el exilio en varios países europeos, incluyendo Bélgica y Francia, y, por último, en el Reino Unido. En Londres sufrió graves dificultades económicas, pero continuó trabajando incansablemente en sus investigaciones y escritos políticos. A pesar de las adversidades, mantuvo su compromiso intelectual, colaborando con Engels para consolidar el pensamiento comunista. Su adinerado amigo burgués, Friedrich Engels, intentó ayudarlo siempre económicamente.


Desarrolló la teoría del materialismo histórico, que sostiene que las relaciones de producción y propiedad constituyen la base de la estructura social y que la lucha de clases es el motor principal del cambio histórico. Consideraba que las estructuras económicas determinan las superestructuras políticas, culturales y sociales, y que los cambios revolucionarios ocurren cuando las fuerzas productivas superan las relaciones de producción existentes. Esta teoría sentó las bases para un análisis sistemático de cómo los sistemas económicos influyen en la evolución de las sociedades a lo largo del tiempo.


Elaboró la teoría del valor-trabajo, argumentando que el valor de un producto se deriva del tiempo de trabajo necesario para producirlo. También analizó la explotación capitalista a través del concepto de plusvalía, definida como la diferencia entre el valor creado por los trabajadores y los salarios que reciben. Este concepto fue central en su crítica al sistema capitalista y en su análisis de las dinámicas de acumulación de capital. Para Marx, esta explotación no era accidental, sino inherente al funcionamiento del capitalismo, lo que hacía inevitable su eventual colapso.


En 1848, Marx y Engels publicaron "El Manifiesto Comunista", donde expresaron las ideas básicas del comunismo, instando a los trabajadores a unirse y derrocar el sistema capitalista. El manifiesto planteó una visión revolucionaria del mundo, destacando la necesidad de que el proletariado establezca una sociedad sin clases y sin propiedad privada de los medios de producción. Este planteamiento no solo dio paso a movimientos revolucionarios, sino que también se convirtió en una referencia central para el pensamiento socialista y comunista a nivel global.


Además del Manifiesto Comunista, Marx escribió su obra principal, considerada por muchos como la biblia del socialismo, "El capital" (Das Kapital), un análisis crítico del sistema capitalista. Este trabajo se centró en cómo el capitalismo genera desigualdades estructurales, describiendo con detalle sus contradicciones internas y su tendencia hacia crisis recurrentes. El alcance de esta obra se extendió mucho más allá de su época, influyendo en economistas, filósofos y dirigentes políticos durante los siglos posteriores.


Karl Marx es considerado uno de los pensadores más influyentes de los siglos XIX y XX, ya que su obra ideológica ha tenido un impacto destacado en la política, la economía y la sociedad. Sus teorías fueron llevadas a la práctica mediante movimientos revolucionarios y se estudian en instituciones académicas de todo el mundo que analizan las dinámicas y efectos del capitalismo desde su perspectiva. Aunque sus ideas han sido objeto de debate y reinterpretaciones, las teorías de Marx siguen siendo una herramienta fundamental para comprender las estructuras de poder en las sociedades contemporáneas.

Karl Marx, Marx

Si observamos el gráfico natal de Karl Marx, nos percataremos de que presenta dos figuras de aspectos triangulares destacadas, ambas unidas al planeta "enano" Plutón. La primera figura involucra al planeta Venus, en quincuncio a Neptuno y en cuadratura a Plutón, y este último en sextil a Neptuno. Los tres planetas forman un triángulo escaleno.


La segunda figura de aspectos, también triangular y con forma de triángulo escaleno, está integrada por la Luna, flanqueada por los planetas Neptuno y Plutón en cuadratura. Plutón se encuentra en semicuadratura con la Luna, y esta en sexquicuadratura con Neptuno.


Esta configuración es el pilar básico y fundamental sobre el cual Marx estructuró su pensamiento económico a través de su magna y archiconocida obra de teoría política y económica: "El capital", "El Manifiesto comunista" y el conjunto de su pensamiento político.


La Luna, en aspecto con Neptuno y con Plutón, fue la receptora de las necesidades de la clase trabajadora, así como de las penurias y la explotación de las familias obreras de aquella época. En ella, Marx entendió y asimiló de manera empática todas aquellas nefastas, precarias y deplorables circunstancias que vivían diariamente esas personas, agrupadas en lo que él consideraba la clase trabajadora, donde hombres, mujeres y niños eran explotados por el sistema capitalista y por su mano ejecutora: la burguesía. La famosa frase que aparece en el Manifiesto del Partido Comunista: "Proletarios de todos los países, uníos", es la clara expresión de esta figura de aspectos que Marx quiere concenciar y promover en su lucha contra el capitalismo.


Es más, el ciclo por antonomasia que plasma los grandes cambios que vive la humanidad, y que son de largo recorrido en la evolución y materialización de sus procesos, con transformaciones que se manifiestan de manera progresiva pero inexorable en el tiempo, es el ciclo planetario que conecta a Neptuno y a Plutón.


Ese es el motivo de que el marxismo y las diferentes variantes y corrientes que posteriormente se desarrollaron sigan, décadas y siglos después, vigentes, debido a la trascendencia de este potentísimo ciclo planetario, que además se presenta en forma de cuadratura. Es decir, el aspecto más potente y transformador en relación con el resto de los aspectos astrológicos, por su radicalidad e intensidad energética. A día de hoy, este ciclo continúa insuflando fuerza a esta corriente político‑económica que es el marxismo, la cual se ha materializado en abruptos cambios sociales desde 1848 hasta el presente, como es bien sabido. A partir de las teorías de Karl Marx, el mundo experimentó transformaciones estructurales de enorme calado social, económico y político.


Lo que resulta evidente es que los escritos teóricos de Marx son la conciencia no deseada de la peor versión del capitalismo, donde se refleja la cara más cruda del modelo industrial y económico imperante, el cual desde hace varios siglos mueve al mundo. También quedan expuestas las miserias que este sistema genera para que una pequeña parte de los seres humanos viva cómodamente, sin carencias materiales, mientras que la mayor parte de la humanidad permanece explotada por esa minoría privilegiada, que concentra en sus manos la riqueza generada a escala global. Eso es lo que el marxismo critica, aunque llevar su teoría a la práctica haya generado, en numerosos casos, más miseria que el propio capitalismo, como se ha podido comprobar en los Estados socialistas creados posteriormente.


De todos los gráficos natales que he analizado de grandes pensadores y figuras políticas, muy pocos presentan el ciclo planetario entre Neptuno y Plutón de forma tan prominente y destacada, con una cuadratura de tal magnitud. Este aspecto, cargado de tensión, sigue hoy activo a nivel global por el calado ideológico que inspira la obra de Marx, y continúa siendo motivo de confrontación entre partidarios y detractores de sus teorías sociales, políticas y económicas.


Lo que nadie discute, incluidos sus principales detractores históricos, es la penetrante crítica de Marx al capitalismo, ya que analizó con claridad la explotación laboral, la acumulación de capital y la desigualdad estructural. Su diagnóstico sobre la concentración de la riqueza y la alienación del trabajador sigue siendo relevante en la actualidad. Lo que se cuestiona es la viabilidad de sus soluciones políticas, no la agudeza crítica de su análisis económico y social. En ese sentido, su teoría funciona como una lente crítica del capitalismo, al que señala como creador de un nuevo sistema de explotación en beneficio de unos pocos.


Podemos afirmarlo sin matices: Marx es el filósofo que más ha influido en el mundo moderno. Ningún otro pensador ha provocado revoluciones, impulsado la creación de nuevos Estados, desencadenado guerras y transformado sistemas políticos completos. Sus ideas modificaron leyes, economías y la vida cotidiana de millones de personas. Platón o Aristóteles influyeron durante siglos, pero de manera indirecta. Marx lo hizo de forma directa, con efectos prácticos y globales.


Conviene recordar, además, la otra figura de aspectos presente en el gráfico natal de Karl Marx: un triángulo escaleno que incluye al planeta Venus en quincuncio con Neptuno y en cuadratura con Plutón, encontrándose este último en sextil con Neptuno.


Es en esta figura donde se manifiesta el rendimiento del trabajo del que habla Marx en su extensa obra económica, expresado mediante el planeta Venus, que describe esa realidad en su gráfico natal. Marx supo teorizarla en su obra magna, "El capital", ya que Venus representa astrológicamente los recursos económicos y materiales, reflejados en el capital, los beneficios y los salarios. Es el exponente del mundo material y de los recursos de cualquier índole y, por extensión, del producto final que demanda el mercado o el consumidor.


Para Marx, el rendimiento del trabajo se explica económicamente por la apropiación privada del valor producido: el trabajador vende su fuerza de trabajo por un salario que cubre su subsistencia, pero durante la jornada laboral genera un valor superior a ese salario. Esa diferencia, denominada plusvalía, constituye la base del beneficio capitalista y el núcleo de la explotación. El capital no remunera el trabajo en función de lo que produce, sino de lo que cuesta mantener al trabajador, lo que provoca alienación, pérdida de control sobre la actividad laboral y una separación radical entre quien produce la riqueza y quien la acumula. Por ello, la riqueza generada en un país o a escala global se concentra en un número reducido de personas.


Otra cuestión relevante es que estas dos figuras de aspectos triangulares están unidas al planeta "enano" Plutón, como si actuara como eje central de proyección de todo su pensamiento. Karl Marx critica en su obra el funcionamiento del capitalismo al denunciar la explotación del hombre por el hombre y la dinámica propia de este sistema económico, basada en una lógica de explotación extrema. Señala, además, la necesidad de erradicarlo o, más propiamente, transformarlo hasta ponerle fin.


Este proceso se produciría desde el Estado burgués o capitalista, donde existen la propiedad privada, la explotación y la lucha de clases. En ese marco, la clase trabajadora, mediante la dictadura del proletariado —fase de transición en la que el proletariado toma el poder político—, inicia la conversión hacia un Estado socialista. En él se produce la abolición progresiva de la propiedad privada y el control de los medios de producción, hasta entonces en manos de la burguesía. Una vez superado el sistema de clases y con su desaparición, se alcanza la igualdad entre los seres humanos y, finalmente, el comunismo, donde se disuelven el Estado, las clases sociales y la figura del trabajador explotado. Esta evolución, que según el marxismo debe culminar en la eliminación del sistema anterior para dar paso a una nueva identidad económica, refleja con claridad las características astrológicas asociadas a Plutón.


El planeta Urano, símbolo astrológico de los cambios bruscos y la revolución, estaba en lo más alto de su gráfico natal, casi en conjunción con el MC, el objetivo a alcanzar. Por tanto, Karl Marx tenía como objetivo vital provocar, mediante su visión y pensamiento, que sus postulados teóricos fueran contundentes, radicales y revolucionarios, a través de un ejercicio práctico continuado de presión para producir el colapso del capitalismo mediante la acción de la clase trabajadora o proletariado, con el fin de hacerse con los medios de producción en manos de la burguesía.


Es más, el planeta Urano, agitador, radical, reivindicativo y explosivo, formaba un quincuncio con el incisivo planeta Marte, que estaba totalmente aislado del conjunto de planetas de su gráfico natal, situados en el hemisferio oriental, en el sector del yo, mientras que el planeta rojo se encontraba en el hemisferio occidental, en el sector de los otros. Es decir, Marx era consciente de que su teoría político-económica debía llevarse a cabo por la fuerza y por la masa proletaria, mediante la presión social ejercida sobre el sistema burgués capitalista imperante, para alcanzar el comunismo y, por consiguiente, la desaparición de las clases sociales.


Otro elemento destacado en este análisis astrológico es la presencia del planeta Mercurio inaspectado, lo que le otorgó una perspectiva personal y autónoma para interpretar el mundo a través de su propio prisma, sin quedar condicionado por las teorías de otros pensadores. Aunque en su juventud pudo verse influido teóricamente, esa independencia mental hizo que el resultado final de su pensamiento fuera singular.


Hay un hecho significativo, a la vez anecdótico y curioso, que no debe pasar desapercibido: el filósofo alemán Karl Marx nació el mismo día en que tuvo lugar un eclipse anular de Sol. En el ámbito astrológico, este dato era conocido desde hacía años y existe abundante información al respecto, por lo que, hasta ese punto, no hay nada especialmente novedoso que añadir.


Sin embargo, quise indagar un poco más y observar la trayectoria que describió ese día el eclipse solar sobre la superficie de nuestro planeta. Cuál fue mi sorpresa al comprobar que la trayectoria del cono de sombra de la Luna sobre la superficie de la Tierra recorrió longitudinalmente el país que, cien años después, se convertiría en la primera nación de la historia en implantar un régimen socialista mediante una revolución sangrienta: Rusia, que más tarde se transformó en la Unión Soviética, también conocida como la URSS. Es decir, la Luna proyectó su sombra sobre la superficie del país más grande del mundo, señalando muy lentamente el lugar donde, diez décadas después, se levantarían los cimientos de un nuevo Estado basado en las teorías de Karl Marx. ¿Casualidades de la vida o un guiño de los astros? Saquen ustedes sus propias conclusiones.


Lo que diferencia a Karl Marx de otros filósofos destacados se encuentra resumida en una de sus frases más conocidas: "No se trata de interpretar el mundo, sino de transformarlo". Con ello, Marx rechaza la filosofía como mera especulación teórica. Reflexionar, describir o explicar la realidad no es suficiente; lo decisivo es actuar para modificarla materialmente. La verdad no se mide por la brillantez de las ideas, sino por su capacidad de generar transformación social. Es una llamada a la acción revolucionaria, no a la contemplación intelectual. Para Marx, el pensamiento que no produce cambios es estéril.


Marx no es el único pensador influyente, pero sí el más determinante. Su teoría no quedó confinada a los libros: dio lugar a partidos, Estados, revoluciones y sistemas económicos reales. Su pensamiento movilizó masas y derribó regímenes. Eso es lo excepcional. Otros teóricos transformaron el mundo de manera más limitada: Locke fundamentó el liberalismo moderno; Montesquieu estableció la separación de poderes, Adam Smith proporcionó el soporte teórico del capitalismo; Rousseau articuló la soberanía popular; Keynes redefinió el papel del Estado en la economía; Hobbes legitimó el Estado moderno. La diferencia es clara: Marx formuló una teoría concebida explícitamente para hacerse práctica, y así ocurrió, con consecuencias históricas enormes, tanto positivas como negativas.


Karl Marx falleció el 14 de marzo de 1883 en Londres. Sus últimos años estuvieron marcados por la pobreza y el deterioro de su salud, agravado por complicaciones respiratorias y una bronquitis crónica. Murió rodeado de familiares y amigos, dejando una extensa obra teórica de economía política inacabada, centrada en la crítica al capitalismo. Esta fue posteriormente completada y editada por su amigo y colaborador Friedrich Engels, quien publicó los dos volúmenes restantes de "El capital", asegurando la difusión de sus ideas a generaciones futuras. El alcance histórico de esa difusión es sobradamente conocido, así como las consecuencias sociales derivadas de la confrontación entre el modelo capitalista y la aplicación práctica del socialismo, una tensión que continúa influyendo en la vida de millones de personas en todo el mundo.

Investigación astrológica

Comunismo
y sus ciclos planetarios

Ciclo planetario: Saturno-Neptuno

Resultado astrológico: 

Los ciclos planetarios Saturno-Neptuno, Saturno-Plutón, Urano-Neptuno y Urano-Plutón aparecen como ciclos afines o referentes de todos aquellos procesos históricos con postulados teóricos, ideológicos, políticos y revolucionarios que están estrechamente vinculados al comunismo. Pero es especialmente el ciclo planetario Saturno-Neptuno el que más destaca como ciclo afín a todo proceso vinculado a las reivindicaciones de la clase trabajadora, como podemos ver en esta investigación astrológica.

Es evidente que estos ciclos planetarios se encuentran operativos en un contexto marcado por la industrialización, las condiciones precarias y la explotación de los trabajadores, tanto hombres, mujeres como niños, la formación del proletariado moderno y la organización colectiva frente al capitalismo. A lo largo de los siglos XIX y XX acompañan la formulación doctrinal, la acción política y la creación de Estados socialistas que defienden los intereses de la clase trabajadora. Urano-Plutón señala quiebras del orden previo; Saturno-Plutón, choques de poder; Urano-Neptuno, difusión ideológica; y Saturno-Neptuno, la traducción social y teórica a la praxis institucional de esas demandas. En conjunto, describen la secuencia histórica del movimiento obrero organizado para defender los intereses de los trabajadores explotados por el sistema político, económico y social que rige el capitalismo.


Principales acontecimientos históricos del comunismo:


06.1847 Fundación de la Liga de los Comunistas
(Saturno-Plutón 45º y Urano-Neptuno 45º)

02.1848 Publicación del Manifiesto del Partido Comunista
(Saturno-Plutón 40º y Urano-Neptuno 45º)

09.1864 Primera Internacional (AIT)
(Urano-Plutón 45º)

09.1867 Primera publicación de El capital
(Saturno-Neptuno 144º y Urano-Neptuno 90º)

03.1871 Proclamación de la Comuna de París
(Urano-Neptuno 90º)

07.1889 Segunda Internacional
(Urano-Plutón 135º y Urano-Neptuno 135)
05.1890 Primera celebración del "Día del Trabajador"
(Neptuno-Plutón 00º)

11.1917 Revolución bolchevique en Rusia
(Urano-Plutón a 135º y Saturno-Plutón 40º)

03.1919 Internacional Comunista
(Júpiter-Plutón 00º)
12.1922 Proclamación de la URSS, primer Estado socialista
(Urano-Plutón 120º y Saturno-Neptuno 60º)

11.1924 Proclamación de la República Popular de Mongolia
(Neptuno-Plutón 40º)

09.1944 Bulgaria se declara Estado socialista
(Saturno-Plutón 30º) jp

07.1944 Polonia inicia el proceso de Estado socialista
(Saturno-Plutón 33º) jn
09.1945 Vietnam de Norte funda un Estado socialista
(Saturno-Neptuno 72º) jp
12.1947 Proclamación de la República Popular de Rumanía
(Urano-Plutón 52º y Saturno-Neptuno 52º)

02.1948 Checoslovaquia establece un régimen socialista
(Urano-Plutón 52º y Saturno-Plutón 00º)

09.1948 Proclamación de la República Popular Democrática de Corea

(Urano-Plutón 45º)

10.1949 Proclamación de la República Popular China
(Saturno-Neptuno 30º)
10.1949 Proclamación de la República Democrática Alemana
(Saturno-Neptuno 30º)

08.1949 Hungría se constituye como Estado socialista
(Saturno-Neptuno a 36º)

01.1959 Fin de la Revolución cubana
(Saturno-Neptuno 52º)

12.1975 Proclamación de la República Democrática Popular Lao
(Urano-Neptuno 36º)

07.1976 Vietnam se unifica como Estado socialista
(Urano-Neptuno 40º)

11.1989 Caída del Muro de Berlín
(Saturno-Neptuno 00º)

Otros artículos relacionados: