ANÁLISIS ASTROLÓGICO:
Antes de analizar el gráfico nata el día en que se cometieron los devastadores ataques terroristas, en los que se utilizaron aviones comerciales llenos de pasajeros como armas letales, debo decir que llevo años intentando acabar este artículo en la parte correspondiente al apartado de "Análisis astrológico".
En cada uno de los intentos por descifrar y entrelazar la conexión entre el acontecimiento y sus lazos astrológicos, me resultaba imposible establecer un hilo argumental lo suficientemente sólido para describir astrológicamente lo que pasó aquel día 11 de septiembre del año 2001.
La cuestión es que el gráfico de los atentados del 11-S es, a simple vista, muy sencillo si lo comparamos con la colosal devastación que tuvo lugar: los aspectos de tensión son pocos; está presente la sexquicuadratura entre Venus y Marte, ciclo recurrente en atentados terroristas, y la oposición entre Saturno y Plutón, que esta estrechamente vinculada a la seguridad nacional. Choca no ver, desde el punto de vista astrológico, un gráfico más tensionado, con oposiciones, sexquicuadraturas, cuadraturas o semicuadraturas por doquier y un Marte saturado de aspectos. Esos factores astrológicos no se dieron. Ese fue mi encontronazo mental con lo ocurrido: esperaba más, astrológicamente hablando, por la brutal dimensión de los hechos acaecidos; pero muchas veces la realidad es caprichosa y las cosas no se expresan como uno espera, o creía que deberían suceder.
Pero, una vez que comenzamos a diseccionar astrológicamente el gráfico natal correspondiente al día de los atentados, podemos apreciar el quincuncio entre Júpiter y Plutón, que suele estar activo en momentos históricos en los que se producen catástrofes o episodios de extremo impacto por la enorme pérdida de vidas humanas, como ocurrió en este luctuoso hecho.
Tampoco quiero olvidarme de la presencia del ciclo Sol-Venus, formando entre sí un semisextil. Como ya os he comentado en varios artículos, el ciclo planetario entre nuestra estrella vital y nuestra vecina más cercana, la hermana "gemela" de la Tierra, suele ser, en muchos casos, letal en sus resultados; aparece en numerosos atentados especialmente destructivos por el cuantioso número de muertes, como ocurrió con los atentados terroristas de Atocha en Madrid o la masacre de la escuela de Beslán, ambos ocurridos el mismo año 2004.
Lo que sí está claro a simple vista, mirando el gráfico natal de ese día, es que nos encontramos con una conjunción pártil de Mercurio con el ascendente del lugar del primer ataque (Nueva York), formando un trígono con Saturno y un sextil con Plutón; Plutón, a su vez, formaba una oposición con Saturno. Es decir, los tres planetas dibujaban una figura de aspectos en forma de triángulo escaleno.
Como todos ya sabemos, a nivel astrológico los trígonos y sextiles siempre facilitan cualquier proceso vital por la fluidez energética de estos aspectos, ya que son facilitadores creativos para conseguir, con un mínimo de esfuerzo, todo aquello que queremos realizar. Es decir, los sextiles y trígonos son aspectos dúctiles que exigen el mínimo esfuerzo para la consecución de resultados, sobre todo el trígono. Con ellos todo se pone de cara; los obstáculos son mínimos y, si los hubiera, pasarían perfectamente el filtro para actuar con suma facilidad.
Eso es lo que pasó ese día. La facilidad con la que se perpetraron los ataques terroristas, la sincronización de los mismos y que casi todos alcanzaron sus maquiavélicos objetivos —producir el mayor daño posible en territorio estadounidense— lo evidencian. Era la primera vez que se producía un ataque de esta envergadura dentro de las fronteras de Estados Unidos desde el ataque a Pearl Harbor en 1941, que dio paso a la entra de el país en la Segunda Guerra Mundial.
Todo eso lo posibilitaron dos aspectos: un sextil y un trígono bien coordinados, unidos a la oposición entre Saturno y Plutón, que en astrología mundial representa todo aquello relacionado con las fronteras, los límites territoriales y la seguridad interior.
Por lo tanto, se pasaron por alto los filtros de seguridad propios de un país, burlando a los cuerpos y fuerzas de seguridad del Estado, incluso a los propios servicios de inteligencia internos y externos de los Estados Unidos, como el FBI y la propia CIA, para destruir algunas infraestructuras o lugares simbólicos de la nación más poderosa de la Tierra: las Torres Gemelas (edificios que expresaban el progreso y el poder visual de la nación) y el Pentágono (centro de inteligencia militar y de seguridad de Estados Unidos). Se cree que el único avión que no alcanzó ningún objetivo iba directamente a impactar en la Casa Blanca, sede del Gobierno de Estados Unidos y, por consiguiente, la casa del presidente de la nación, o en su caso, contral el Capitolio, el epicentro legislativo de la nación, es decir, la sede de la representación soberana del pueblo estadounidense.
Y es evidente que alcanzaron sus objetivos, sorteando fácilmente la seguridad interna del país. ¿Qué utilizaron como arma? Aviones comerciales. ¿Quién representa astrológicamente esos medios de transporte? El planeta Mercurio. ¿Dónde estaba Mercurio en el gráfico natal de ese día? Justo en el Ascendente del lugar del primer impacto, en una de las torres de Nueva York. ¿Qué otros factores, astrológicamente hablando, son análogos a Mercurio? El sentido común, la coordinación de movimientos, la facilidad para alcanzar objetivos, aprender con facilidad y sortear obstáculos con elocuencia y perspicacia. ¿Cómo estaba aspectado? Estaba en trígono con Saturno, lo que refuerza una planificación y coordinación minuciosas con tiempo suficiente para conseguirlo. ¿Cuáles fueron los objetivos? Edificios emblemáticos y representativos de los Estados Unidos. ¿Qué planeta representa a nivel astrológico los edificios? Saturno. ¿Cuál fue el primer edificio que cayó o sufrió el primer ataque? Las Torres Gemelas en Nueva York. ¿Dónde aparece representada en el gráfico natal de los atentados dicha edificación? En la oposición entre Saturno y Plutón, que es el aspecto más claro y visual que se ve a primera vista. ¿Qué planeta representa la barbarie y la muerte en el gráfico natal ese día? Plutón, en oposición a Saturno.
¿Por qué no pudo ser detectado el ataque terrorista? Por el sextil entre Mercurio y Plutón. La relación cíclica entre ambos aspectos no permite visualizar ni que se exprese o salga a la luz pública los pensamientos, ideas, opiniones u objetivos en la mente humana. Los secretos suelen estar siempre presentes. Fue un secreto (Plutón) coordinado (Mercurio) y planificado en el tiempo (Saturno).
Es evidente que se dieron todos los factores necesarios para que el atentado terrorista tuviera éxito. Indudablemente Mercurio fue el indispensable y el gran estratega que coordinó todo aquel fatídico día y, junto a las respectivas distancias angulares con un sextil y un trígono, se facilitó el trabajo macabro que posteriormente se convirtió en el mayor atentado terrorista de la historia. ¿Quién dio las instrucciones? Saturno, el señor del tiempo, el anciano, el gurú. ¿Quién fue esa persona? Osama Bin Laden.
Hay algo que quiero destacar en este artículos es el vínculo que hay entre el Ataque a Pearl Harbor en 1941, el Asesinato de Luis Carrero Blanco, presidente del Gobierno de España en 1973, y los atentados terroristas del 11-S en Estados Unidos, que he argumentado en los dos artículos ya publicados, donde dejo reflejados los hechos vinculares al respecto. ¿Qué vinculación tienen en común estos tres eventos históricos? Que presentan la misma figura de aspectos en los tres acontecimientos: un sextil, un trígono y una oposición, formando un triángulo escaleno. La oposición estaba flanqueada por diferentes planetas en los tres hechos históricos expuestos.
Es evidente que el factor común en los tres casos fue la facilidad en la cual se llevaron a cabo los macabros objetivos y la destreza que tuvieron los perpetradores de los ataques: la flota nipona atacó con suma facilidad la base naval de Pearl Harbor en Hawái; la banda terrorista ETA pudo asesinar con comodidad al presidente del Gobierno de España en ese momento; y los terroristas de Al Qaeda pudieron sortear la estricta seguridad de los Estados Unidos y atacar con eficacia los objetivos previstos, sin ningún impedimento.
En definitiva, esta figura de aspectos, desde la perspectiva de la astrología mundial, facilita cualquier evento o proceso que se desarrolle con eficiente facilidad, independientemente de los planetas involucrados, ya que el sextil y el trígono expresan sus energías sin ningún obstáculo en la consecución de sus objetivos.
Lo que sí me sorprendió al observar el gráfico natal el día de los atentados fue el no ver aspectos astrológicos que dieran un plus adicional para un evento terrorista de estas colosales características —donde, como mínimo, estuviera el planeta Marte involucrado, por ejemplo, con Júpiter, que suele dar mayor fuerza y envergadura explosiva al atentado. Pero si observamos detenidamente el gráfico natal, era el planeta más elevado en estrecha conjunción con el Medio Cielo y la expansión destructiva fue colosal, acorde con las características jupiterianas que tienden a agrandar cualquier hecho o evento, como así sucedió en este dramático acontecimiento histórico. También me hubiera gustado ver al sorpresivo Urano por la rapidez de sus acciones y la virulencia de sus actos—; ninguno de ellos estaba presente. Pero, sorpresa: cuando decidí aplicar los llamados aspectos menores, ¿quién aparece de repente? Urano, en aspecto con Marte formando un septil (52º), para ser más exacto, un aspecto de 51º42'.
¿Qué nos dicen esos pocos libros de astrología sobre este particular aspecto, el septil? Que expresa un flujo de energía “oculto” entre los planetas involucrados, cuyas características pueden implicar sensibilidad espiritual, percepción de niveles más sutiles de la realidad y una conexión energética no convencional. Es decir, se dieron una serie de factores imperceptibles a nivel energético que desencadenaron los atentados terroristas del 11 de septiembre de 2001, pero al estar involucrados tanto Marte como Urano, el resultado fue lógicamente el esperado cuando interactúan entre sí: impacto tras impacto tras impacto, siendo letales sus consecuencias e imprevistas y descontroladas sus reacciones, así como explosivos, disruptivos y caóticos sus resultados.
Cada día la astrología y los ciclos planetarios con sus correspondientes aspectos me sorprenden más, incluso aquellos que incluyen ciertas distancias angulares que, incomprensiblemente, los propios astrólogos astrología denomina como menores.
El 11 de septiembre puso de manifiesto cómo la planificación, basada en la paciencia y el aprovechamiento de las vulnerabilidades cotidianas, pudo doblegar al sistema de seguridad más avanzado del planeta. La eficacia del ataque no residió en una tecnología sofisticada, sino en la ejecución disciplinada de un plan táctico elemental que operó a plena vista con una meticulosidad supina. Aquella facilidad para sembrar el caos evidenció que la mayor brecha defensiva no era material, sino la incapacidad colectiva de imaginar tal grado de audacia. En última instancia, el 11-S redefinió para siempre la noción de amenaza global, demostrando que la mayor vulnerabilidad de una sociedad abierta radica en la propia confianza sobre la que se articula su vida diaria.