Carlos Morales | Barcelona | 07.03.2026 | 12:38 hrs. 

Análisis astrológico:

Adolfo Suárez

Adolfo Suárez

Adolfo Suárez González fue un destacado político español, conocido por su papel fundamental en la Transición española. Nació el 25 de septiembre de 1932 a las 13 hrs.* en Cebreros, Ávila. Suárez desempeñó un papel crucial como presidente del Gobierno de España, liderando el proceso de democratización del país. Fue nombrado presidente el 3 de julio de 1976 por el rey Juan Carlos I, y desempeñó un papel crucial hasta establecer la primeras elecciones libres y democráticas del país después de casi cuarenta años de dictadura, y la posterior redacción de la Constitución española de 1978, sentando las bases para la España democrática que conocemos hoy en día. 


Adolfo fue el hijo mayor de cinco hermanos de una familia de la provincia de Ávila, de clase media. Su padre, Hipólito Suárez Guerra, fue un procurador de tribunales, y de ideas republicanas, que fue represaliado tras la Guerra Civil. Su madre, Herminia González Prados, se dedicaba al hogar, mujer profundamente devota, que provenía de una familia de pequeños empresarios. 


Por lo que se sabe Adolfo Suárez nunca destacó en los estudios. Cambió varias veces de colegio, ya no mostraba interés por la lectura y prefería dedicar su tiempo a las fiestas, el deporte y los juegos de cartas. Aun así, influenciado por la religiosidad de su madre, en su adolescencia fundó y presidió varias organizaciones religiosas vinculadas a Acción Católica.


En 1961, Suárez contrajo matrimonio con María Amparo Illana Elórtegui, con quien tuvo cinco hijos: María Amparo, Adolfo, Laura, Sonsoles y Francisco Javier. Su vida familiar siempre estuvo marcada por un profundo sentido de compromiso con su trabajo, aunque siempre intentó mantener un equilibrio entre la vida pública y privada. La familia se convirtió en un pilar fundamental en la vida de Suárez, brindándole apoyo y estabilidad en medio de sus compromisos políticos y profesionales. Su esposa falleció en 2001, a los 66 años, debido a un cáncer de mama. Su hija mayor, Mariam, murió en 2004, a los 41 años, también a causa de la misma enfermedad que su madre.


Cursó la carrera de Derecho de manera autodidacta en Salamanca, logrando titularse con algunas dificultades. A principios de 1955, consiguió su primer empleo remunerado en la Beneficencia de Ávila. En agosto de ese mismo año conoce a Fernando Herrero Tejedor, un falangista vinculado al Opus Dei, quien acababa de asumir el cargo de gobernador civil y jefe provincial del Movimiento en la provincia de Ávila. Esta estrecha relación resultó clave, ya que Herrero Tejedor se convirtió en su mentor político.


A lo largo de su carrera, ocupó diversos cargos dentro del régimen franquista, destacando su papel en la Secretaría General del Movimiento y su ascenso a puestos de mayor responsabilidad, como procurador en Cortes, gobernador civil y jefe provincial del Movimiento en la provincia de Segovia. También tuvo una etapa relevante en el ámbito de los medios, dirigiendo entre 1969 y 1973 Radiodifusión y Televisión. Su trayectoria política continuó con su nombramiento como vicesecretario general del Movimiento y, finalmente, en 1975, como ministro-secretario general en el primer gobierno de Arias Navarro formado tras la muerte de Franco.


El 3 de julio de 1976, el rey Juan Carlos I nombró a Suárez como presidente del Gobierno. Esta elección fue un paso significativo hacia la democracia, ya que el jefe del Estado vio en el nuevo presidente a un político moderado y reformista dentro del régimen franquista. Suárez se convirtió en el arquitecto clave de la legalización de partidos políticos en España, incluidos los partidos de oposición que habían estado prohibidos durante la dictadura, como fue el caso del Partido Comunista de España, dirigido por Santiago Carrillo. Esta medida allanó el camino para la celebración de elecciones democráticas.


Bajo la presidencia de Suárez, España celebró elecciones generales en 1977, las primeras en casi 40 años. Su partido, la Unión de Centro Democrático (UCD), obtuvo una victoria significativa, lo que consolidó su posición como líder político. Las nuevas Cortes Constituyentes redactaron y aprobaron el texto de la Constitución Española de 1978, que estableció el marco legal y político para la democracia en España. Esta constitución ha perdurado hasta hoy y es un pilar fundamental de la democracia española.


A pesar de sus logros iniciales, Suárez comenzó a enfrentar una creciente oposición, tanto dentro como fuera de su partido, debido a las diferentes corrientes ideológicas, diametralmente opuestas, que cohabitaban. Las tensiones internas en la UCD, sumadas a la crisis económica, al descontento de sectores políticos y militares, y a una fuerte oposición parlamentaria por el auge del PSOE, liderado por Felipe González, debilitaron su liderazgo. La falta de cohesión en su propio partido hizo insostenible su permanencia en el cargo. Ante este escenario, en 1981, decidió dimitir como presidente del Gobierno.


Poco después de su renuncia, España vivió el intento de golpe de Estado del 23 de febrero de 1981. Durante el asalto al Congreso por Antonio Tejero un teniente coronel de la Guardia Civil y sus hombres, Suárez se mantuvo firme en su escaño, negándose a tirarse al suelo como la mayoría de los diputados. Su actitud serena y desafiante contrastó con la confusión del momento y reafirmó su imagen de líder con principios.


Tiempo después, intentó regresar a la política con la fundación del Centro Democrático y Social (CDS), buscando recuperar su protagonismo. Sin embargo, ya no logró el respaldo electoral necesario y su nuevo partido nunca alcanzó la relevancia de la UCD. Finalmente, en 1991, tras varios intentos fallidos, decidió retirarse definitivamente de la vida política.


A pesar de haber sido clave en la Transición y de contar con el respaldo popular en sus primeros años, Suárez terminó aislado políticamente. El rey Juan Carlos, quien inicialmente confió en él para liderar la democratización del país, fue distanciándose progresivamente. Suárez había perdido apoyos tanto de la monarquía como de los sectores más influyentes del país, lo que marcó su salida definitiva de la escena política.


Aquel hombre fue descrito como una persona con trato afable, con una gran capacidad para conectar con las personas. Su pragmatismo le permitió adaptarse a situaciones difíciles y tomar decisiones rápidas cuando la situación lo requería. No era un ideólogo radical, sino un negociador nato, siempre buscando el consenso. Su estilo fue a menudo comparado con el de un hombre de Estado en el sentido clásico, centrado en el bien común y en el futuro de su país.

Adolfo Suárez

Si observamos el gráfico natal de Adolfo Suárez, vemos un tercer cuadrante entre el DSC y el MC atestado de planetas, concretamente ocho. Este predominio describe a una persona orientada hacia la vida pública y social. Sus intereses se centran más en los objetivos colectivos que en las necesidades propias o privadas. Por tanto, tiende a la cooperación con los demás, buscando acuerdos y experiencias compartidas. Esta posición favorece la implicación en asuntos sociales, el trabajo en grupo y la defensa de causas públicas. La persona suele mostrarse comprometida con el bienestar común y puede convertirse en una figura visible o portavoz dentro de su comunidad. Por lo tanto, es obvio que esta disposición espacial facilitó todos y cada uno de los contactos necesarios para terminar con la dictadura desde dentro del sistema franquista.


El inconveniente es que nunca pudo, con este aglutinamiento planetario, poder tener el control total de los elementos fundamentales del poder, cuando no acató las directrices del rey Juan Carlos I y las de su partido, la ideológicamente fragmentada UCD. Ese cuadrante en concreto es el más impersonal de los cuatro en los cuales se divide el gráfico natal, ya que se encuentra en el hemisferio del tú, donde el DSC (Descendente), que es el eje principal y coordinador de ese hemisferio y que representa a los otros, no está controlado por el Yo, es decir, por uno mismo. Siempre dependió de los demás para llegar a la presidencia y para hacer toda la obra de ingeniería política que se le encomendó. Suárez fue uno de los instrumentos fundamentales, pero no el único. El rey, Torcuato Fernández-Miranda, así como los colaboradores necesarios, dieron forma a la apertura democrática de España. Todas esas interdependencias fueron el motivo que provocó la dimisión final de Adolfo Suárez como presidente del Gobierno.


Por otra parte, nos encontramos con una figura de aspectos en forma de triángulo escaleno que integra a los planetas generacionales Urano, Neptuno y Plutón, y una conjunción de Júpiter a Neptuno. Si diseccionamos esa figura triangular, está compuesta por dos semicuadraturas, una cuadratura y una sexquicuadratura. Esa figura es la clave sustancial del proceso aperturista, rupturista que dio paso de un régimen autoritario sin la garantía de los derechos fundamentales a una democracia embrionaria. Ese proceso se conoce como la Transición española.


Es más, esta configuración estructural planetaria integra a los tres planetas más trascendentales de la evolución y progreso de la humanidad, que son Urano, Neptuno y Plutón; por tanto, Adolfo Suárez nace y vive su niñez en un momento clave de la historia mundial, donde tanto en España como en Europa y en el resto del mundo está en efervescencia tres modelos ideológicos que luchan entre sí: por un lado las democracias liberales, el auge sobre todo en Europa del fascismo y nazismo y, por otra parte, el modelo colectivista, que es el comunismo ya instaurado en la URSS. Pero es más, el año de su nacimiento, 1932, está en pañales la Segunda República Española, donde se pasa de un modelo de monarquía parlamentaria a una república, donde desde dentro se utiliza la misma para traer e implantar un modelo comunista, donde el nuevo Estado está asediado por luchas ideológicas dispares y radicalmente enfrentadas que dan paso a la fratricida Guerra Civil.


Es decir, que dicha configuración en forma de figura de aspectos está en la psique astral del que será el primer presidente de la nueva democracia parlamentaria. Adolfo Suárez vive y padece en su infancia toda esa vorágine de presión ideológica y sufre las penurias de la república, la guerra y la posterior dictadura franquista. Él era consciente de todas las etapas de ese proceso, tanto que en su genética astral tenía integrados los cambios trascendentales de esa época y con aspectos muy tensos. Por lo tanto, él era y fue la persona clave para gestionar con otros actores el cambio histórico de su país. Ni siquiera el impulsor, el rey Juan Carlos I, y Torcuato Fernández-Miranda tenían una figura de aspectos tan energética para llevar a cabo esta difícil misión.


¿Y cómo lo hizo? Con el ciclo planetario Júpiter-Neptuno en forma de conjunción que se unía a esa estructura de aspectos transformadora y generacional con esos tres titanes planetarios como son Urano, Neptuno y Plutón, mediante el consenso y la paz social en la medida de sus posibilidades, donde hilvanó de manera astuta, operando desde dentro del régimen franquista mediante su cargo como Presidente del Gobierno, para disolver (Neptuno), mediante las reformas legales necesarias (Júpiter), y aglutinar y aproximar a los aperturistas del régimen, monárquicos, ejército y la oposición clandestina o en el exilio.


Pretendía que las dos España enfrentadas en el tiempo se unieran en un proyecto común de entendimiento y de concordia nacional por el bien de su país. Hay que recordar que, hasta el último momento y concretamente el día que hizo pública su dimisión como Presidente del Gobierno, en su alocución pública dijo la siguiente frase: "Mi desgaste personal ha permitido articular un sistema de libertades, un nuevo modelo de convivencia social y un nuevo modelo de Estado. Creo, por tanto, que ha merecido la pena. Pero, como frecuentemente ocurre en la historia, la continuidad de una obra exige un cambio de personas y yo no quiero que el sistema democrático de convivencia sea, una vez más, un paréntesis en la historia de España."


Por tanto, el ciclo Júpiter-Neptuno estuvo siempre presente en su objetivo máximo a nivel político y personal: la reconciliación fraternal entre españoles independientemente de su ideología política. Ese espíritu fraternal siempre ha estado presente cada vez que Júpiter y Neptuno se relacionan mediante los diferentes aspectos o distancias angulares que se dan entre ellos. Personalidades históricas que lucharon por la libertades y los derechos civiles en sus respectivos países como Martin Luther King, con un trígono, o Gandhi, con un semisextil entre los dos astros, son un ejemplo claro de la necesidad imperante de una convivencia pacífica entre personas independientemente de su nacimiento, raza, sexo, religión, opinión o cualquier otra condición o circunstancia personal o social.


Quiero también destacar otro ciclo vital e importante en la vida de Adolfo Suárez: la semicuadratura entre el Sol y Venus por la carga tensional que lleva implícita este ciclo planetario y de la que en muchas ocasiones he hablado, ya que, ya sea a lo largo de la vida de una persona o en etapas puntuales, los momentos de confrontación personal en cualquier ámbito pueden ser sofocantes, virulentos y de difícil gestión. Como ha sido el caso de Adolfo Suárez tanto en su trayectoria política como en su vida personal, concretamente en el ámbito familiar.


En lo que corresponde a la ardua tarea de cambiar desde dentro un régimen autoritario hacia una democracia, no es una fácil tarea a realizar: las críticas internas dentro del franquismo y las presiones que ciertas partes inmovilistas ejercieron hacia la figura de Adolfo Suárez fueron muy duras, así como con la oposición, sin olvidarnos de la presión ejercida por la Casa Real en la última etapa de su presidencia, directamente promovida por el rey Juan Carlos I para quitar a Suárez del Gobierno, sin olvidarnos de la animadversión de los altos mandos del ejército, sobre todo los franquistas acérrimos, que no le perdonaron que legalizara al Partido Comunista de España, que consideraban su bestia negra. Así como las traiciones gestadas dentro de su propio partido, donde convivían diferentes tendencias y corrientes políticas que hicieron lo imposible por echarlo.


Toda esa presión vivida conscientemente por Suárez era una losa y un ambiente tóxico cocido a alta presión, propio de las características analógicas del propio planeta Venus. Y si eso lo trasladamos a su vida familiar, la dolorosa muerte de su mujer y su hija mayor por un cáncer congénito. La presión emocional y mental tuvo que ser elevadísima.


No obstante, grandes figuras de la historia que tienen esta misma configuración suelen tener una capacidad psicológica de aguante extraordinaria para hacer frente y reponerse de las duras embestidas de la vida. Como así fue el caso de Adolfo Suárez, aunque físicamente esa toxicidad ambiental le pasó factura con un deterioro físico y mental donde perdió toda conexión con la realidad de su entorno, hasta tal punto de no recordad la épica gestión trasformadora que hizo por su querido país, se saber que el algún momento de la historia de España, él fue su presidente y el que trajo la democracia.


Adolfo Suárez falleció el 23 de marzo de 2014 a la edad de 81 años. Su vida llegó a su fin debido a complicaciones derivadas de la enfermedad de Alzheimer, que lo aisló por completa de la vida pública. Sus últimos momentos estuvieron marcados por el deterioro cognitivo que sufrió durante años. Su muerte marcó el adiós a un líder clave en la transición democrática de España


Adolfo, fue uno de los grandes artífices de la Transición española, un hombre que supo gestionar la difícil situación política del país con tacto y visión. Aunque algunos critican ciertas decisiones de los primeros años de la democracia y su relación incuestionable con el régimen franquista, no cabe duda de que, al margen de las opiniones encontradas, su papel en la historia de España es fundamental. Apostó, desde el primer momento, por traer la democracia a su país, lo que fue clave en la transformación de España de una dictadura franquista a una democracia consolidada.

*El 30 de enero del 2024, obtuve en el registro civil del Cebreros (Ávila), el certificado literal de nacimiento de Adolfo Suárez González, que a continuación facilito para todas aquellas personas que deseen conocer la hora exacta de nacimiento del que fue presidente del Gobierno de España desde el 5 de julio de 1976 hasta el 26 de febrero de 1981 [Ver]

Nota: Los orbes o márgenes de tolerancia que aplicamos a cualquier de los aspectos es de 2º de arco como máximo, excepto la conjunción, con un orbe máximo de 5º de arco. Se ha comprobado que con orbes  mucho más amplios, el aspecto o la distancia angular entre dos planetas pierde fuerza, viciando con ello los resultados de una seria y  rigurosa investigación o análisis astrológico. 

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