Gráficos del ciclo
Sol-Venus y su impacto social

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Ver termómetro astrológico mundial

El ciclo planetario Sol-Venus es, sin lugar a dudas, el indicador astrológico que actúa como tensiómetro, pulsómetro o termómetro mundial, al reflejar la escala dinámica de la tensión social en nuestro planeta Tierra. Los únicos aspectos que se pueden dar entre estos dos astros son la conjunción (0º), semiduodecilo (15º), semisextil (30º), decil (36º), novil (40º) y la semicuadratura (45º). Cuando se encuentran cercanos a la conjunción, entre los 0º y 15º de distancia angular, o se hallan próximos a la semicuadratura, entre los 35º y 45º, la tensión es máxima a nivel colectivo. En cambio, cuando se sitúan cerca del semisextil, entre los 25º y 35º, así como en el semiduodecilo (mitad de un semisextil), entre los 10º y 20º, la tensión social es alta, pero menor que en los casos de la conjunción y semicuadratura. Y es notablemente baja su intensidad entre los 20º y 25º, donde se registra la mínima tensión social. que se localiza alrededor de los 22,5º de arco.


Como se puede observar en los dos gráficos que expongo a continuación, vemos, con ejemplos históricos concisos, cómo el ciclo Sol-Venus está perfectamente alineado con procesos bélicos destacados y con la mayoría de los atentados terroristas y masacres perpetradas contra la humanidad, así como revoluciones y revueltas sociales con un fuerte calado histórico.

Estos acontecimientos astrológicos, contrastados con la sincronicidad de los hechos históricos expuestos, contradicen lo que hasta ahora ha venido representando astrológicamente el planeta del amor, transmitido por la astrología clásica, donde se le cataloga como el "pequeño benéfico", un planeta asociado con la belleza, la armonía, distensión y el placer, entre otros muchos y favorables términos. Sin embargo, su energía expresiva parece indicar todo lo contrario.

En estos dos escuetos gráficos, Venus se presenta al mundo en clara sintonía con su naturaleza astronómica: un mundo infernal, cubierto por una densa y tóxica atmósfera que contiene un 96 % de dióxido de carbono. Esta atmósfera retiene el calor del Sol, dando paso a un desbocado efecto invernadero de dimensiones apocalípticas, lo que provoca que tenga la temperatura más alta de todos los planetas del Sistema Solar —unos 465 ºC—, mucho mayor que la de un horno a pleno rendimiento. En esas condiciones, la vida orgánica a duras penas podría sobrevivir y, de hacerlo, quedaría totalmente aniquilada en poco tiempo.

La atmósfera del mal llamado planeta del "amor" contiene y se producen precipitaciones de ácido sulfúrico, el líquido corrosivo que se encuentra en el interior de las baterías de los vehículos a motor. Además, su presión atmosférica es descomunal: 90 veces superior a la de la Tierra, aplastando cualquier objeto creado por el hombre en pocos minutos. Y si te encuentras en su superficie, morirías al instante al respirar puro azufre, que emana desde el interior de sus entrañas a través de los cientos de volcanes que se cree están actualmente activos, de un total de 1.600 identificados.

Es decir, el planeta Venus es el claro escenario de lo que alegóricamente representa el infierno bíblico, desvelándose como una diosa iracunda y malévola; y esas características se expresan con total virulencia cuando se localiza a cierta distancia angular del Sol como demuestran muchísimos de los procesos históricos analizados.

En este primer gráfico representativo que contiene el termómetro astrológico del mundo, y que muestra el ciclo sinódico entre el Sol y Venus, podemos observar como muchos de los atentados terroristas, asesinatos, matanzas y masacres, así como los bombardeos masivos perpetrados contra la humanidad, suelen estar presentes como indicadores históricos inequívocos de la actividad manifiesta del ciclo planetario Sol-Venus. Además, el valor numérico de dichas atrocidades se incrementa de manera exponencial cuando Venus se encuentra en su máxima elongación con respecto al Sol, es decir, cuando ambos astros están a 45º de distancia angular, formando una semicuadratura. Es más, podemos ver que tres de los mayores atentados terroristas con el mayor número de víctimas mortales de la historia aparecen en este gráfico termométrico del Sol-Venus: los atentados del 11-S, los atentados terroristas hacia las Comunidades Yazidíes en Iraq y la masacre de la Escuela de Beslán en Rusia, así como el único bombardeo con armas nucleares de la historia sobre población civil.

En este segundo gráfico, donde aparece el termómetro astrológico mundial, que refleja todo el ciclo sinódico entre el Sol y Venus, puede apreciarse cómo muchos conflictos bélicos, procesos revolucionarios, rebeliones, disturbios y grandes manifestaciones tienden a coincidir en determinadas fases (aspectos) de este ciclo planetario, que actúa como un claro hilo conductor de esas tensiones colectivas. Dos claros ejemplos es que las dos grandes guerras mundiales están presentes, tanto la Primera Guerra Mundial como la Segunda Guerra Mundial durante la operatividad del ciclo Sol-Venus.

Nota: Los orbes o márgenes de tolerancia que aplicamos a cualquier de los aspectos es de 2º de arco como máximo. Se ha comprobado que con orbes  mucho más amplios, el aspecto o la distancia angular entre dos planetas pierde fuerza, viciando con ello los resultados de una seria y  rigurosa investigación o análisis astrológico.